martes, 15 de febrero de 2011

Perspectivas. Mirando más allá


Una habitación. Una muchacha rubia sentada en un sillón, mirando sin mirar, pensando sin entender. Preocupación. Confusión. “Basta” dijo. Su voz rompió el silencio de la sala. Se puso de pie y comenzó a caminar histérica alrededor de una mesa que había en el medio de la sala. No podía parar de moverse, y su mente no podía parar de pensar. Fue a la heladera, la abrió, la observó durante unos segundos y la cerró casi sin darse cuenta de lo que hacía. Luego de dar unas vueltas más en su departamento volvió a la heladera, agarró el dulce de leche y una cuchara. Volvió a sentarse en su sillón y cerró los ojos. “Basta” repitió en su mente.
--
Un lugar casi vacío, donde sólo estaba su alma. No podía moverse, quería pero no podía. Su cuerpo ya no le respondía. Acostado en la tierra sintió el frío helarle los huesos una vez más. Abrió los ojos y miró. La nada frente a él, la nada detrás y la nada en su interior. Respiró profundamente pero con dificultad. Entendía, no sabía cómo pero entendía. Cerró los ojos y escuchó a su corazón acelerar los latidos hasta dejar de latir.
--
La rubia se sobresaltó y abrió los ojos. Su mirada parecía congelada. Miraba sin mirar, y sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. Su respiración se volvió entrecortada, y sus latidos se volvieron acelerados. Sin tener control de su cuerpo dejó caer al piso la cuchara que estaba en su mano. No le importó. No se inmutó. Puso sus manos en su pecho, y se quedó allí, inmóvil. Sin entender, sin pensar, sólo sintiendo.

No hay comentarios: