Llegué al jardín y me senté a jugar sola. Había mucha gente
y no sé si me gusta tanto la gente. Eran todos desconocidos. ¿Dónde está mi
mamá? Pinté, bailé, corrí. Llegaron los rincones. Muchas nenas fueron a la
casita. Yo no, yo fui a los bloques. ¿Por qué tengo que ir a la casita? ¿Por
ser nena? Estaba rodeada de nenes, entonces agarré bloques y me alejé. ¿Compartir?
No quiero compartir. Yo quiero jugar sola. Se me acercó un nene, no sé cómo se
llama. Lo miré enojada, me va a robar un bloque.
– ¿Querés ser mi amiga?
Ahora no juego más sola. Vamos de la mano.
Con vos fue así de fácil, como volver al jardín. Y a veces,
sólo a veces, me dan ganas de no compartirte.
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