jueves, 30 de abril de 2015

De la mano

Llegué al jardín y me senté a jugar sola. Había mucha gente y no sé si me gusta tanto la gente. Eran todos desconocidos. ¿Dónde está mi mamá? Pinté, bailé, corrí. Llegaron los rincones. Muchas nenas fueron a la casita. Yo no, yo fui a los bloques. ¿Por qué tengo que ir a la casita? ¿Por ser nena? Estaba rodeada de nenes, entonces agarré bloques y me alejé. ¿Compartir? No quiero compartir. Yo quiero jugar sola. Se me acercó un nene, no sé cómo se llama. Lo miré enojada, me va a robar un bloque.
– ¿Querés ser mi amiga?
Ahora no juego más sola. Vamos de la mano.

"No hay nada más sagrado que la confianza de un niño. Es capaz de darlo todo por alguien que lo proteja"

Con vos fue así de fácil, como volver al jardín. Y a veces, sólo a veces, me dan ganas de no compartirte.

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