Uno sin objetivo se estanca. Sin motivación no se avanza, y a la larga parece casi como si se retrocediera. Dejame preguntar entonces, ¿qué hago hoy acá? ¿cómo se define un proyecto? ¿cómo sé cuándo lo tengo y cuándo no? ¿qué parámetros hay que usar?
Vos pensás y pensás mientras yo me río con ruido de vos. Desde acá, desde enfrente veo tu meta, tu objetivo y vos pensás. Dale, largá la presión y lo normal. No, abandoná los esteotipos que a vos poco te calzan. Sentate, apoyá los codos en los apoya brazos y date cuenta que una de tus pasiones está ahí. Te reís, disfrutás, te da adrenalina de sólo mirar. ¿Y si en vez de decir "qué groso, qué bueno estaría hacerlo" te dejás de joder y lo hacés? Y si fracasás, el "no" ya lo tenés.
Con lo que te jode arrepentirte de las cosas, ¿te querés arrepentir de no intentarlo?
Dale, dale, que acá no hay ni primera ni tercera. Acá el tiempo se corta y se edita.
Acá la gracia es enamorarse de la ridiculez.
2 comentarios:
El típico consejo, pero super bien expresado. Gracias!
Buenisimo! Un tema que me viene dando muchas vueltas por la cabeza ultimamente...
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