viernes, 6 de enero de 2012

Escuchá con el fuego atrás


"¿Dónde estás?" Esa molesta pregunta que resuena en tu cabeza todo el tiempo. Está, vos sabés que está. Es ese lugar donde vos no podés mirar porque se te irritan los ojos, arden y se enrojecen.
"¿Qué es esto?" preguntás como si alguien fuera a responder. Qué patético es tu día, dejame decírtelo. Todo ese tiempo teniendo eso ahí tirado como si fuera el decorado, y ahora, recién ahora te das cuenta que era tu vida. Ahora no lo quieras de nuevo, está roto y no re arregla con un grito. Lo ocultaste de los que te hacían creer que eras feliz y en eso que creías era un juego te lo ocultaste a vos. Pedíselos ahora a ellos a ver si te devuelven lo que te robaron entre risas con carcajadas hechas y sonrisas de maniquí. Vamos, si vos sabés que lo único que podés hacer es saltar ¿por qué te quedás mirando el cuarto quemado? Olvidate, como hiciste tanto tiempo, y saltá. Pero saltá como si no hubiera suelo, saltá como si se tratara de volar. Total.. si perdiste todo, no te queda nada más.
Y saltaste nomás, saltaste cantando “Aunque me lleve el viento, para ese mismo lugar no quiero llegar... no quiero llegar solo”.

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