Hoy la vida me demostró no una sino dos veces que todo es impredecible. Me mostró que frente al dolor no existe la distancia, que las palabras no alcanzan, que las miradas dicen mucho. Me demostró que el dolor es incontrolable. Me demostró que las peleas no sirven, no tienen sentido. Me demostró que hay que estar unidos, y que de esa unión sale la fuerza necesaria para sobrellevar el momento. Me demostró que no hay que perder el tiempo. Y me demostró una vez más que la violencia sólo trae dolor.
Fuerza. Eso es lo que pido para todos.
Basta de violencia. Basta de crear dolor. Basta de perder vidas.
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