(20/11/2010)
Hoy descubrí a un ídolo, a un modelo a seguir. Hoy volví a ser chiquita, a sentarme pegando mis rodillas al pecho y escuchar un cuento con cara de sorpresa. Ese cuento no tenía princesas ni castillos ni magia, pero sí un héroe. Mi héroe. Uno que conocí y ni lo sabía, uno que vi algún tiempo de una forma y hoy lo veo de otra. Porque era chiquita entonces, y sólo lo veía como lo que era para mí: un abuelo.
Puedo contar con los dedos los pequeños recuerdos que me quedan de vos, pero no se van a ir. Y hoy, a mis 19 años, supe cosas que me hacen sentir orgullosa de ser tu nieta. Y sí, no pude evitar dejar caer una lágrima llena de alegría y tristeza al mismo tiempo. Porque a pesar de lo que viviste llegaste a ser ese abuelo que siempre me llevaba a ver las tortugas y se reía de las novelas.
Gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario